EL PERSEGUIDOR
Hay un cuento mío muy largo que cuenta la vida y la muerte de un músico de jazz que se llama El Perseguidor. Ese cuento es el primero en el que yo sentí que mi personaje no era solamente un personaje literario, que no era solamente un personaje de palabras, sino que había ahí mi prójimo, que yo mismo estaba metido en el personaje. Y eso fue una experiencia importante porque casi inmediatamente después se produjo la revolución de Cuba. [Julio Cortázar en una entrevista de 1982]
El perseguidor es uno de los cuentos más referenciales de Julio Cortázar, incluido dentro del libro de Las armas secretas, publicado en 1959. Al principio del cuento el lector se encuentra con tres epígrafes. El primero reza In memoriam Ch. P., el cual es una alusión al famoso jazzman Charlie Parker, en el cual Cortázar habría inspirado su personaje de Johnny Carter y a quien dedica el cuento. [Para más sobre Charlie Parker y el jazz presente en el relato ver El Perseguidor (música)]. El segundo epígrafe consiste en una cita del libro del Apocalípsis (Ap. 2, 10) que dice Sé fiel hasta la muerte, precepto que claramente encarna el protagonista ante Bruno, su amigo y biógrafo, que ha escrito un libro sobre su música y que, a pesar de que él cree que es una mala representación de lo que él es y hace, lo defiende ante los medios. El tercer y último epígrafe es una cita de Dylan Thomas que dice O make me a mask, y ha sido interpretado como una referencia a la situación en la que Carter se encuentra a la hora de cruzar el portal que representa la muerte en tanto cazador, perseguidor, pero que ante los ojos del mundo se ve como algo distinto, como alguien que más bien está siendo perseguido.
¿Qué decir de la trama? El cuento gira en torno al famoso jazzman Johnny Carter y que en ese momento, mediados de la década del 50, sufre una crisis de drogas ante los ojos del mundo y sus compañeros y una seria crisis existencial ante los ojos de su amigo Bruno. Este relato está narrado en primera persona por el mismo Bruno, quien a modo de diario personal va exponiendo los momentos que vive junto a Carter, por momentos en tiempo presente y por momentos, como en el final y a modo de relato de algo sucedido, en pasado. Lo llamativo de este cuento, a pesar de lo simple que parece la trama, está en el modo en que se nos presenta al protagonista y sus profundas crisis. Es preciso resaltar que este cuento está incluido en el segundo libro de cuentos que publica Cortázar y podría decirse que este es el primer cuento en que podemos verlo encarnando a uno de sus propios personajes a través de sus propias inquietudes existenciales. Es muy clara la semejanza entre Johnny Carter y el protagonista de Rayuela, publicada cuatro años después en 1963, Horacio Oliveira. El límite entre la locura y la sanidad, asociado a la búsqueda de una verdad inalcanzable, es uno de esos elementos tan hermosos y fascinantes con los que Cortázar cautiva en cada obra o personaje en que lo ha aplicado.
¿Qué decir de la trama? El cuento gira en torno al famoso jazzman Johnny Carter y que en ese momento, mediados de la década del 50, sufre una crisis de drogas ante los ojos del mundo y sus compañeros y una seria crisis existencial ante los ojos de su amigo Bruno. Este relato está narrado en primera persona por el mismo Bruno, quien a modo de diario personal va exponiendo los momentos que vive junto a Carter, por momentos en tiempo presente y por momentos, como en el final y a modo de relato de algo sucedido, en pasado. Lo llamativo de este cuento, a pesar de lo simple que parece la trama, está en el modo en que se nos presenta al protagonista y sus profundas crisis. Es preciso resaltar que este cuento está incluido en el segundo libro de cuentos que publica Cortázar y podría decirse que este es el primer cuento en que podemos verlo encarnando a uno de sus propios personajes a través de sus propias inquietudes existenciales. Es muy clara la semejanza entre Johnny Carter y el protagonista de Rayuela, publicada cuatro años después en 1963, Horacio Oliveira. El límite entre la locura y la sanidad, asociado a la búsqueda de una verdad inalcanzable, es uno de esos elementos tan hermosos y fascinantes con los que Cortázar cautiva en cada obra o personaje en que lo ha aplicado.
(A la realidad; apenas lo escribo me da asco. Johnny tiene razón, la realidad no puede ser esto, no es posible que ser crítico de jazz sea la realidad, porque entonces hay alguien que nos está tomando el pelo. Pero al mismo tiempo a Johnny no se le puede seguir así la corriente porque vamos a acabar todos locos.)

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