LAS GRIETAS DE JARA (2009), CLAUDIA PIÑEIRO
Publicada en el año 2009 por Alfaguara, Las grietas de Jara se constituyó en otra apuesta de la escritora Claudia Piñeiro por las novelas policiales. Si bien arribé a esta historia en busca de otra gran novela policial de Piñeiro y con la noticia (o más precisamente el rumor) de que pronto se rodará una película basada en este libro, sucede que considero que, hasta ahora, la mejor novela policial que he leído de esta autora es Betibú, aparte de Una suerte pequeña, la cual encaja más dentro de un drama familiar (otro estilo en el que Piñeiro se desenvuelve bastante bien). De un modo u otro, aquí va la reseña de esta novela y mis comentarios sobre la misma.
En esta ocasión, la autora nos tiene preparado a un protagonista masculino: Pablo Simó. Simó es un padre de familia que lleva un matrimonio de veinte años, una hija en plena adolescencia y en los albores de su descubrimiento sexual, una esposa melodramática, y un trabajo tan largo como su matrimonio como arquitecto en el estudio de Borla, su jefe y "amigo". La trama de esta historia tiene como co-protagonista a Nelson Jara, un anciano que ya lleva tres años muerto pero cuya presencia reaparece, ya desde el principio de la novela, en las cabezas de sus asesinos y que mantiene inquietos por mucho tiempo a Simó, a Borla y a Marta, su secretaria, y también a Leonor, la mismísima joven que trae del pasado a Jara al irrumpir en el estudio de arquitectura y preguntar por él.
Aquel hecho, la incómoda aparición de Leonor en el estudio, se constituye sin embargo en un momento clave para la vida de Pablo Simó, puesto que su pronto acercamiento a Leonor, y a su propio pasado con Jara, lo llevará a decidirse a darle a su vida un giro que viene posponiendo desde hace tiempo. Y esta es, en el fondo, la verdadera trama de la novela: la vida psicológica interna del protagonista y su conexión con Jara, mientras en el medio suceden cosas, como ocultar un asesinato, recordar un pasado casi olvidado, descubrir quién es y qué quiere la joven Leonor, enamorarse de ella, y quebrar por completo con un presente gastado y tóxico.
250 son las páginas de este libro, lo que no quita que pueda ser leída en uno o dos días, motivados en parte por esa serie de cuestiones que planteé más arriba. El suspenso es lo que menos falta en esta novela, así que para aquellos que amen esta característica de los policiales, les aseguro que tienen su cuota de suspenso asegurada: en partes por el estilo que tiene Piñeiro de meterse en la cabeza de sus personajes, y en partes por la forma en que viaja al pasado entre capítulos y va develando, de a poco y sin apuros, los sucesos que inquietan profundamente a los asesinos de Nelson Jara.


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